Yo soy un niño normal, como todos los otros niños, y os contare un poco mi vida.
Me llamo Leo y voy a tercero de la eso, saco buenas notas sin apenas esforzarme, es decir, saco buenas notas estudiando los cinco últimos minutos.
En clase solamente somos nueve, cada persona es distinta, pero todas juntas nos hacen los mejores del colegio. A mi me caen genial todos, excepto cuando se ponen tontos y empiezan a molestar a los demás, empiezan a llamarse por apodos que son incómodos para la persona a la que se refieren. A mi por ejemplo, me llaman de todo, no quiero poner ningún ejemplo, pero cada vez que me llaman de una manera que no me gusta, me entran unas ganas de partirle la cara al que ha pronunciado esas palabras y a los que le siguen con sus risas, pero me tengo que aguantar la rabia, por que si pego a un niño del colegio, me expulsan.
Un día que contenía mucha rabia, me propuse hacer un caminito por un monte, no muy largo, pero me sirvió para mucho.
Mientras que caminaba por el camino iba pensando en como podía expulsar toda esa rabia que tenia dentro de mi, pero poco a poco fui dejando de pensar en eso, y me fui fijando en el hermoso paisaje por el que estaba caminando, cuando llegue a la cima del monte, una pequeña brisa de aire recorrió todo mi cuerpo, y me sentí relajado, me sentí una persona nueva, en ese momento se me fue toda la rabia que tenia acumulada, es como si esa brisa hubiera cogido todo mi rabia y la expulsara de mi cuerpo. Y desde entonces cuando este muy estresado, o con mucha rabia, haré ese camino.
Y esta es una de las maneras que puedo sobrevivir relajado en este colegio, con los insoportables pero especiales compañeros de clase.
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