dimarts, 8 de febrer del 2011

Querido Diario:
Ayer me desperté muy ilusionado, ¡Por fin me iba a la montaña! Parecía que mi bici me estaba esperando con entusiasmo. Me monte en ella y fui corriendo a buscar a Pilar. Al llegar Pilar ya estaba montada en su bici y nos pusimos en camino.
Estábamos a medio camino cuando de repente a Pilar se le había pinchado la rueda. No me lo podía creer! Ya se acercaba la hora de comer y aprovechando el contra tiempo decidimos empezar a comer los bocadillos que nuestras madres nos habían preparado. Empezó a atardecer y como nos habíamos distraido comiendo ya no nos sabíamos el camino de vuelta. Estábamos perdidos en una montaña a las ocho y media de la tarde sin saber que hacer, encima no había cobertura. Mientras Pilar estaba buscando cobertura yo estaba construyendo la tienda de campaña que había traído Pilar para jugar a las cartas, ya que eramos muy aficionados al poker. Pasamos allí la noche y nos alimentamos de una bolsa de patatillas que habíamos traído para merendar.
A la mañana siguiente nada mas despertarnos descubrimos a unos excursionistas que estaban paseando por la zona. Ellos si que se sabían el camino, y nos llevaron a casa. Las madres estaban muy preocupadas, pero nada más llegar nosotros, se les puso una sonrisa en la cara.
Afortunada mente todo acabo bien!

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